jueves, 2 de enero de 2014

Cuidado con la misericordia

Cuidado con la misericordia
Consejo del cardenal Meisner al Papa

Mateo Matzuzzi

El purpurado de Colonia desvela en la radio el contenido de una conversación privada con Bergoglio: “explíquese mejor”.


El día de Navidad ha cumplido ochenta años (celebrados con la irrupción de una activista de Femen en topless en la catedral de Colonia mientras estaba celebrando misa) y, “como muy tarde, hacia finales de febrero” dejará, después de veinticinco años, la guía de la gran diócesis de Renania septentrional. Sin embargo, antes de despedirse, el cardenal Joachim Meisner ha querido llamar la atención a su directo superior, el Papa, por implicarse demasiado en las disputas con el mundo.

      No lo ha hecho en la prensa o por carta entregada en Santa Marta, sino personalmente. Un encuentro cara a cara “en el que he podido hablar libremente
con el Santo Padre de muchas cosas”, ha declarado Meisner a la radio pública alemana.

      Le he dicho “que su manera de pronunciarse en forma de breves entrevistas y cortas declaraciones deja muchas preguntas sin respuesta, que deberían ser explicadas de modo mucho más amplio”.

      Francisco, ha añadido el purpurado, “se ha sorprendido y me ha pedido que le pusiera algún ejemplo. Yo le he hablado de lo que dijo en el viaje de vuelta en el avión de Río a Roma”. Un punto particularmente complicado: las frases sobre la readmisión a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar, empezando por su participación en la comunión.

      Además, hablar demasiado de misericordia es peligroso: “se corre el peligro de tapar con esta palabra todas los fallos humanos”. En este punto, siempre según la versión del arzobispo de Colonia, el Papa “ha contestado de manera muy enérgica que él es hijo de la iglesia y que no ha hecho otra cosa que confirmar las enseñanzas de la iglesia”.

      La misericordia, ha aclarado Francisco en el vis-a-vis con Meisner, “tiene que corresponder a la verdad o no puede ser definida misericordia”.

      Finalmente, si hay algún problema teológico al respecto, “para eso está la Congregación para la Doctrina de la fe”, ha añadido Bergoglio.

      En definitiva, para las dudas o preguntas específicas, está monseñor Gerhard Müller, el guardián de la ortodoxia, puesto por Joseph Ratzinger y uno de los primeros monseñores de curia confirmado en su puesto por el nuevo Papa.

      “Ojo con alinearse con el espíritu del tiempo”. Meisner, en la disputa entre el prefecto del ex Santo Oficio y sus hermanos en el episcopado alemanes como Robert Zollitsch o Reinhard Marx, está con el primero.

      Conservador y fidelísimo a Benedicto XVI, el purpurado de ochenta años no tiene miedo a quedarse aislado: “Cuando fui al colegio en Turingia, en la Alemania del este, era el único niño católico”, ha dicho en la conversación radiofónica.

      Y a quienes pretenden revisar las posiciones tradicionales de la iglesia en pastoral sacramental y sobre la delicada cuestión de la sexualidad, les aconseja tener bien abiertos los ojos: “La iglesia evangélica se ha alineado completamente con el llamado espíritu del tiempo en materia de moral sexual. Y ¿cuál os parece que es su situación actual? Creo que el número de las personas que la dejan es superior al de los católicos que abandonan nuestra iglesia. Y esto es algo que no suceda por mantener la posición de Roma sobre la sexualidad”

      La brújula debe ser siempre la enseñanza de la iglesia: “La iglesia debe ser siempre fiel a la palabra de Dios, no a la opinión de la gente”. Si no se procede así, se corre el riesgo de generar peligrosas tergiversaciones, hasta el punto de sostener que el Papa ha abolido el pecado.

            Sobre este asunto ha tenido que intervenir, en Radio Vaticana, el director de la Sala de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi: “Quien siga realmente el día a día del Papa sabe cuántas veces habla del pecado, de nuestra condición de pecadores. El Papa Francisco es un jesuita y los Ejercicios espirituales de San Ignacio empiezan, precisamente, con la primera semana dedicada a la meditación sobre el pecado”.

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