martes, 9 de julio de 2013

Carta al Papa Francisco



Ecuador. Carta al Papa Francisco Iglesia Pueblo de Dios San Miguel de Sucumbíos


NOTA PREVIA
VICARIATO DE SAN MIGUEL DE SUCUMBIOS-MISIÓN CARMELITA, ECUADOR, EN CONFLICTO DE DIVISIÓN INTERNA CON HONDAS CONSECUENCIAS SOCIALES, desde la salida de su Obispo Mons. Gonzalo López Marañón OCD, por intervención del Cardenal Iván Días (Congregación para la Evangelización de los Pueblos), quien envió en su lugar a los Heraldos del Evangelio con el mandato de “organizar el Vicariato e implantar de manera diferente todo el trabajo pastoral”. Esta congregación -HE- produjo división y enfrentamiento entre la población que se mantuvo aún después de su salida del Vicariato, siete meses después, y que además exigió por parte de Roma, la salida de todo el grupo de Padres Carmelitas Descalzos.


PEDIMOS RESPETUOSAMENTE:

NOMBRAR OBISPO DEFINITIVO, PASTOR QUE ESCUCHE EL CLAMOR DE SU PUEBLO Y CONTINÚE NUESTRA TRADICIÓN ECLESIAL SEGÚN EL VATICANO II Y EL MAGISTERIO LATINOAMERICANO, Y
QUE SE LEVANTE LA PROHIBICIÓN DE VOLVER A SUCUMBÍOS AL OBISPO EMÉRITO MONS. GONZALO LÓPEZ MARAÑÓN.

Querido Hermano
PAPA FRANCISCO
OBISPO DE ROMA0939347033
Roma – Italia
Lago Agrio, Sucumbíos, Ecuador, 19 de Mayo de 2013
FIESTA DE PENTECOSTÉS

Con toda la Iglesia, te recibimos a ti, Espíritu Santo,
nuestro don por excelencia, nuestra alegría.
Muy querido Hermano mayor en la fe:

Nos dirigimos a usted de parte de las comunidades eclesiales y de los agentes de pastoral del Vicariato Apostólico de Sucumbíos -Misión Carmelita-, ubicado en la provincia de Sucumbíos, en la zona nor-oriental del Ecuador, en frontera con Colombia y Perú.

Saludos en Cristo Jesús Resucitado desde este rincón de la Amazonía Ecuatoriana, llena de sol y de agua, de verdor y biodiversidad; entretejida y enriquecida por nacionalidades autóctonas y pueblos migrantes de todo el Ecuador y de la vecina Colombia; desde esta tierra afectada por la falta de planificación en su colonización iniciada hace poco más de 40 años, situaciones complejas como la presencia de refugiados/as, la contaminación petrolera, la deforestación, la violencia, pero a la vez con enormes fortalezas y con grandes y renovadas esperanzas.

Queremos decirle que sentimos una inmensa alegría por tener un Obispo de Roma “venido del fin del mundo”, nuestra querida Argentina, lo cual significa un cambio de perspectiva en la Iglesia universal; porque ha escogido el nombre de Francisco, muy inspirador en este momento eclesial; porque es un pastor sencillo de larga experiencia, que sueña con “una Iglesia de los pobres y para los pobres”; porque ha realizado gestos de acogida, cercanía e inclusión, con los que nos identificamos plenamente.

El mundo y nosotros/as esperamos mucho de Ud. para que la Iglesia, más que mirarse a sí misma, mire al mundo y al proyecto del Reino del cual es servidora por mandato del Señor. Por eso, hemos orado por usted desde el inicio de su elección y especialmente el 19 de marzo, día de su posesión.

Somos la Iglesia que peregrina en Sucumbíos y queremos hablarle con el corazón: desde nuestra pequeña experiencia que ha intentado desde principios de los años 70, hacer un camino poniendo en práctica lo que nos dice el Concilio Vaticano II, en sintonía con la Iglesia Latinoamericana desde Medellín hasta Aparecida. Nuestro caminar misionero nos ha llevado a crear y acompañar pequeñas comunidades eclesiales en todos los rincones de nuestra selva a partir de los asentamientos de colonos/as y de las comunidades indígenas; nuestra Iglesia se esfuerza por encarnar el Evangelio en la vida de indígenas, afro descendientes, campesinos/as y de la gente humilde de los barrios en las ciudades, respetando y valorando su cultura, promoviendo la formación y la participación local; es una Iglesia que promueve y valora la participación de los laicos/as, las mujeres, los/as jóvenes y los/as niños/as; es una Iglesia que “camina con los dos pies”: uniendo fe y vida, evangelización y pastoral social, espiritualidad y compromiso transformador de la vida y la sociedad; así hemos caminado como Pueblo de Dios con el Evangelio de Jesús y su pasión por el Reino.
Tenemos como Iglesia, lo reconocemos, también muchas carencias, debilidades y errores en este camino, pues llevamos este tesoro en vasijas de barro (2 Cor 4, 7). Y a partir de esa misma experiencia, nos hemos esforzado por no condenar a nadie (Jn 3, 17; 8, 15), por acoger con cariño a todos/as en las comunidades, por incluir en la marcha de la Iglesia especialmente a pobres y sencillos; por solidarizarnos con los grupos más vulnerables y apoyar todos los esfuerzos por tener una vida más digna y feliz para todos/as.

En octubre del 2010 recibimos una comunicación de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, firmada por su Presidente el Cardenal Iván Dias. En dicha comunicación se pedía a nuestro Obispo Mons. Gonzalo López Marañón OCD, quien había estado al frente de la Iglesia en los 40 últimos años, y había renunciado como es lo estipulado, a salir de inmediato y que si fuera posible incluso del país, y se encargaba la administración de la misma a los Heraldos del Evangelio. Al tiempo que se pedía “el nuevo Administrador Apostólico tendrá que organizar el Vicariato e implantar de manera diferente todo el trabajo pastoral”, cosa que quisieron cumplir rápidamente, intentando desmontar toda la estructura en que se había cimentando el modelo de iglesia que ha permitido una participación activa y comprometida de los laicos/as.

Esta situación generó un conflicto no sólo de tipo religioso, sino social, por el nexo tan estrecho que había existido entre la Iglesia y la construcción de un tejido social basado en la solidaridad y en la unión, ejes fundamentales para la creación y desarrollo de la Provincia de Sucumbíos, lo que puso en riesgo la estabilidad de esta Provincia fronteriza. Por la presión existente, el 19 de mayo de 2011, se dispuso que salieran de la Provincia los Heraldos, pero también el Vaticano exigió la expulsión de los Padres Carmelitas, de la Provincia, donde estaban al frente de la Iglesia como Misión Carmelita desde el 1937.

Es por eso que se nos hace muy difícil vivir y entender lo que estamos experimentando a partir de la salida violenta de nuestro Obispo Monseñor Gonzalo López y de los Padres Carmelitas (OCD). “Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas” (Mt 26, 31): como consecuencia de esta intervención eclesial, a la que se suman determinados intereses económicos y políticos locales que no tenían acogida en nuestras comunidades por los valores contrarios al Evangelio y al interés comunitario que hemos defendido siempre. Esta situación produjo división, sufrimiento y sigue causando mucho dolor, confusión, escándalo y desánimo, no sólo al interior de la Iglesia sino también en la sociedad de Sucumbíos, con debilitamiento del tejido social. Sin embargo, y a pesar de muchas dificultades, la legítima tradición eclesial de Sucumbíos sigue viva, sufrida y esperanzada, mártir y siempre en trance de resurrección.

Han pasado casi tres años y seguimos a la espera de nuestro Obispo definitivo. Esperamos que sea un pastor, que venga a ayudarnos a sanar heridas y a reconciliarnos, a retomar creativamente el camino en fidelidad a Jesús y su Evangelio, a las opciones fundamentales del Vaticano II y al Magisterio Latinoamericano, a fortalecer nuestra esperanza para que nuestra Iglesia Local vuelva a ser “Casa y Escuela de Comunión” y a seguir soñando que “La liberación integral de hombres y mujeres, desde los pobres, por la causa del Reino” -nuestra utopía- es posible.

Hermano Francisco, confiamos en su amor a la Iglesia. Ud. puede ayudarnos con su sabiduría y su apuesta por una Iglesia de los/as pobres y para los/as pobres, como hemos pretendido hacer en la nuestra, nombrando un Obispo definitivo, hombre de Dios y “con olor a oveja”, y levantando la prohibición de que Mons. Gonzalo López Marañón, regrese a la Iglesia a la que entregó 40 años de su vida y le gustaría seguir haciéndolo hasta el final , pues creemos que es su legítimo derecho, como ciudadano ecuatoriano y Obispo Emérito de Sucumbíos.

Agradecemos la acogida favorable que pueda dar a nuestras peticiones y quedamos disponibles a cualquier requerimiento de su parte. Reciba todo nuestro cariño y gratitud, y nuestra oración comprometida para que el Espíritu del Señor y la protección de nuestra madre María estén con Ud. en el ejercicio de su importantísimo ministerio.

Iglesia Pueblo de Dios, de San Miguel de Sucumbíos, Ecuador
Coordinación Diocesana de la Pastoral Campesina:
Coordinación Diocesana de la Pastoral Urbana:
Coordinación Diocesana de la Pastoral Indígena:
Coordinación Diocesana de la Pastoral Afro:
Coordinación Diocesana de Comunidades Cristianas y Ministerios:
Coordinación Diocesana de Catequesis:
Coordinación Diocesana de Pastoral Infantil, Juvenil y Vocacional:
Coordinación Diocesana de la Familia:
Coordinación Diocesana de Animación Misionera:
Coordinación Diocesana de Autofinanciamiento:
Coordinadores de Pastoral Social de las Unidades pastorales
(Indígena, Afro; Campesina y Urbana):
Coordinación de la Escuela Diocesana de Ministerios:
Clero Incardinado (Presbíteros y Diáconos):
Equipo Itinerante y Pastoral de Fronteras:
Equipo Educativo del Seminario Mayor Diocesano “La Encarnación”:
Coordinación de la CER (Religiosos/as) de Sucumbíos:
Coordinación de las COIM (Comunidades para la Iglesia y para el Mundo):
Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII:
Centro de Espiritualidad “Monte Carmelo”:
Radiodifusora Diocesana “Radio Sucumbíos”:
Miembros elegidos en Asamblea Diocesana al Consejo Gubernativo de Bienes:

Lago Agrio, Sucumbíos, Ecuador

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